sábado, 17 de enero de 2009

TE REÍAS

La risa es terapéutica, afrodisíaca y catártica. Reírse genera el flujo de endorfinas. La risa es propicia para el buen vivir, como el vino y otros deleites.
La risa del otro me estimula y me contagia.
Y la risa también es pasional, aunque muchos no lo crean así.
Tengo grandes recuerdos en donde la risa fue caudal y camino, encuentro y cercanía.
Reírse es fundamental. Nos hace olvidar el destino último de toda vida y nos enseña que lo importante es el sendero, la aventura, y la intensidad del transcurso.
Para aquellos que desafían a la muerte con una buena sonrisa o con una estruendosa carcajada, va dedicado este poema.
TE REÍAS

Te reías
mientras las persianas izaban
un refugio fingido
te reías no
era mueca de asombro era
pura risa de eso que el destino
no sabe
musicalidad y espanto
pero también desapego y magia
desdén de la propia pureza
te
reías y era como un infinito dios
resucitando
era como tu risa en
los mercados al caer la tarde o
como las esquinas de la calle Corrientes
esquivando soles o
herrando la piel de los hombres que
te amamos
te reías pero detrás
siempre con un velo de asombro en los
ojos
yo evocaba tu risa que era como
una navidad infinita
tu risa como múltiples
regalos de fiesta
como cohetes en una
noche inmensa
como un festival de sombras
tu risa se me iba desesperando
iba
horadando los recuerdos de otras vidas
otras risas
con los ayeres
con los rezos inútiles de los
niños hambrientos a la salida del Abasto
vos te reías vertiginosa
te reías con palabras ensangrentadas
con balazos que mataban
la locura
te reías con el cuerpo
con la carne
asándose en el horno
con el vino que golpea el alma de
los hombres
te reías de espanto de
piedad
en las puertas mismas del olvido y de
la muerte.

8 comentarios:

Magah dijo...

Sergio:
No se cuantas veces leí tu poema, me dice muchas cosas cada situación en que describís como ella se reía. Debí releerlo para tomar de cada imagen lo que se me hacía propio.
Se me aparece la risa dulce, la auténtica, la risa tierna o la obligada, la risa como modo de enfrentar la vida, la irónica, la risa ácida para pasar los momentos.
Se me aparece mi risa, la aparecida y la desaparecida.

La risa debe ser la propia, si bien se contagia, debiera ser una actitud, una postura en la vida, siempre es mas sana, aun transitando los peores senderos, que la pena, que la auto conmiseración, que suele ser lo primero que nos sale.
Me alegro una vez mas haberte leído. Rescataré mi propia risa para regalarla y regalarme.

Me encantó!!
Un abrazo grande.

PECHITO ARGENTINO dijo...

Gracias, Magah, una vez más, por darte una vuelta por aquí. Es siempre bienvenida tu particular mirada y sobre todo tu don para observar ciertas cosas que a simple vista parecieran ocultas.
Un abrazo grande.
Sergio

Magah dijo...

EY!!!

Que está pasando por aquí?... mucho silencio, se extraña!!

PECHITO ARGENTINO dijo...

Gracias Magah.
Estamos retornando.
A veces la única neurona que tengo se amodorra un poco.
Un beso

cecilia dijo...

Si realmente la risa es todo eso que vos decis en la introducción , lo apoyo por que yo vivo mostrando mis dientes hay momentos que quiero ocultarlos y no puedo .......me encanto .

PECHITO ARGENTINO dijo...

Cecila: Sabés? Creo un montón en aquello que dice que la risa es sanadora. Yo tengo una parte melancólica, casi tanguera te diría; o rockera si querés... pero tipo años setenta. Es algo mío que no niego pero también poseo esa dosis de humor que es liberadora, sin la cual la vida resultaría imposible. Por eso este poema y por eso sigo creyendo que la risa es fundamental y necesaria

Anónimo dijo...

la risa seguro que es sanadora, las carcajadas son sanadoras, esa sensacion que uno siente despues de una buena risa es incomparable!!!. Igualmente yo tambien tengo una parte nostalgica y melancolica que quiza siempre le gane a la otra ( a la de la carcajada), pero gracias a mi parte melancolica veo la realidad diferente a como la ve el resto!!

PECHITO ARGENTINO dijo...

Anónimo: ¿Sabés qué pienso?. Que hay que encontrar el equilibrio. Yo también tengo una parte melancólica, que en un tiempo estuvo muy acentuada; hoy no tanto. Y ambas visiones de la vida son acertadas y sirven. la vida te dá siempre oportunidad para ejercer esos estados. Sí aprendí que en los instantes de más dolor el humor te salva (eso lo aprendí hace poco). Para la melancolía existe un espacio también. Yo en esos momentos suelo meterme en un bar, en una mesa que esté pegada a una ventana, y la dejo ser (a la melancolía), la dejo fluir porque sé que es necesaria para mí. Pero el equilibrio, aunque sea difícil, facilita una percepción más verdadera de la realidad.
Un abrazo