viernes, 6 de noviembre de 2009

INSOMNIO


¿Por qué será que hoy no puedo dormir?
Tal vez por ese cuento que me ronda en la cabeza y que tengo desdibujado en mi cuaderno de anotaciones:
pulsión de sexo hacia la muerte, antagonismo fatal si se quiere, pero que logra acabar con el personaje con una puñalada de placer.
¡Veremos si sale!
Veremos...
¿Por qué no puedo dormir esta noche?
En la misma pregunta coexisten el dominio y la angustia.
La lucha del cuerpo contra el alma.
¿Coexisten dije?
Hmmmm.
¿Por qué no puedo dormir esta noche?
No por este áspero cabernet que regocija mi garganta y mi espíritu.
Es otra la nota, distinto el cansancio, sublime lo que el pensamiento arrastra y no dice.
Spinetteanamente me dejo llevar por un lirismo de palabras rotas. Al pedo, como toda esa sustancia que requiere su lugarcito en la realidad.
Torcidas frases, retorcidos sacramentos de lo que apenas se calla.
Yo.
Y no es dolor, ¿eh? Es instinto de la pulcritud y la sanidad que brota de esta angustia profana y perecedera.
Pero por qué será que mi ojo izquierdo rehusa elevarse más allá del dibujo de las cortinas del cuarto.
Miedo, tal vez.
Miedo a ese miedo que inmiscuye la soledad propia de este espejismo que bebe y no duerme y escribe porque no duerme.
Insomnio sin potestad. Apenas el reflejo al que me estoy acostumbrando.
Un traguito del Flichman, muchachos, que el mañana traerá también sus soles y sus grises.
¡Mal de muchos, consuelo de tontos!

2 comentarios:

claudia dijo...

lograste desvelarme, y si es cierto el insomnio es lacerante, inquisidor, perverso

PECHITO ARGENTINO dijo...

Gracias, Claudia.
Me gustó lo de inquisidor.Es lo que siento en mis noches en vela. También como un manto que lo va cubriendo todo, pero que no te deja abandonar la perplejidad.
Gracias