domingo, 7 de marzo de 2010

LA PUTA MUERTE

Porque a veces duele.
Duele esta ciudad con sus arterias hinchadas de veneno.
Duele ese grito de gol en la garganta rota, inequívoca, de las almas que purgan su muerte cotidiana.
Porque se muere de deseo, y de dolor, y de infinita rabia.
Acudo a los poetas, a los místicos.
Acudo también a los vendedores de carne, en cualquiera de sus formas.
Unto mi cuchillo de carnicero con las plumas de la paloma que se posa en la pared de mi ventana.
La paloma que me despierta con su arrullo matutino, y que puteo aplicadamente, sin obviar por supuesto el zapartillazo seco contra la persiana, contra la voraz mansedumbre que el cuerpo soporta cuando el sol afina sus rayos.
Y después el mate.
Duele el mate también, y cómo.
Duele la ebullición de la pava, las blancas burbujitas que recuerdan al detergente, a las lágrimas de Ariadna por Teseo, a las lágrimas del Minotauro por Ariadna, a mi propio llanto en esa sepultura donde mi tumba jamás halla consuelo.
Desbocado.
Aterido
Ido.
Acudo con mi hacha de monte al pie del dolor de los asesinos, propios y ajenos.
Duele eso también, y las cimitarras sarracenas, y Borges duele —¡siempre duele Borges!— y el alud de la simiente de los ángeles que desearon a las mujeres de la tierra en el principio de los tiempos.
Y duele la mujer, consonante y tonante.
Y duele el hombre fatigante, andante, soñante.
¿A qué vera enrostrada de nosotros mismos arribará la mansedumbre de nuestros propios cuerpos?
¿En qué oasis de sombra la monotonía pulirá el sepulcro en el qué me hallo?
El sitio en donde cada mañana me despierto, donde en cada amanecer puteo contra el arrullo de las paloma que me roba el sueño, que me pelea con su multiplicidad y su dejarse ser.
Y duele el duelo del pleno dolor, de ese que no alcanza ninguna causa, de ese dolor que no justifica una migaja ni un zapatillazo ni la patada en los testículos de la razón pura, aunque Kant nos aplauda o nos deplore desde su butaca celestial.
Duele la muerte a secas, sin disfraz.
La pura puta muerte.  
Y cómo duele.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

inevitable...la muerte
me encantó
un abrazo
Mariana Chapoch

Horacio Fioriello dijo...

La Puta vida!
Gran blog.
Horacio

PECHITO ARGENTINO dijo...

Mariana: gracias por pàsarte.
Se te extrañaba.

Horacio: Gracias y bienvenido!!!!!

Ligia Melo Martínez dijo...

Preciosa, bella, sentida!
Felicidades!

PECHITO ARGENTINO dijo...

Ligia: Gracias por tus conceptos.
Visitaré tu blog.

exumpc@gmail.com dijo...

..."que me pelea con su multiplicidad y su dejarse ser. "

Esa frase engloba cosas importantes para mí. Quiero hacersela leer a alguien. La necesito, la tomo prestada.

Gracias! Siempre que estoy buscando respuestas las encuentro en lugares rarísimos y "por casualidad". Cómo habrá giradoe l universo de misteriosa y precisa manera para poder llegar a ller esto que necesitaba.

PECHITO ARGENTINO dijo...

Exump: tome la frase,y ojalá le sirva.
Es como ud. dice. En esta gran Babilonia aparece una punta en los lugares menos esperados
Un abrazo